sábado, 18 de marzo de 2017

Adiós

Me dormía sintiendo el arrullo de las olas y el calor amable del sol. Nos acostábamos tarde porque las horas después de la cena estaban reservadas al parchís, las cartas o el dominó.

El verano sabía a agua salada, a lanzarse a la piscina perdiendo la cuenta del número de saltos, a caña de pescar y charcos con burgados, a partidas eternas al cinquillo con pesetas, a paseos sin luz hasta Tamásina, a queso fresco y mermelada casera, a cucharas de palo y lapas, tierra y hierbahuerto.

Mis abuelos me enseñaron a adorar el verano.

Solo hoy, que he viajado de la mano de mi abuela Yeya, me he dado cuenta de que seguramente se dejaron ganar la mayoría de las veces en las que yo me sentí justa vencedora de la partida. Qué grandes.

Los veranos los recuerdo con fuerza. Pero igual de intensos permanecen los recuerdos de los días ordinarios, en los que me entretenía buscando retales de tela por el suelo, tomando medidas y cortando patrones. Mi abuela no hacía nudo en el hilo de coser. Pero a mí me enseñó varios.

-¡Qué artista!-, me decía, orgullosa, cuando le mostraba los vestidos que yo misma confeccionaba para mis muñecas.

La mejor merienda del mundo la hacía mi abuela: plátanos escachados con galletas, un chorrito de naranja y un poquito de leche condensada.

Incluso lo aparentemente aburrido, como cuando la acompañábamos mi abuelo y yo a vender y repartir AVON y la esperábamos dentro del coche, era interesante. Mi abuelo me contaba historias y el tiempo volaba.

Mi abuela, embarazada, cargó bloques para construir su propia casa. Tuvo a tres hijos –y no sé si cuatro- en su dormitorio. Era fuerte, dura.

Tuvo algunas sombras como madre –que aún permanecen a pesar de que ella se ha ido-, pero todas las luces como abuela, y bisabuela.

Aprendió a pintar cuadros a los sesenta y tantos. Sabía tejer macramé, cantar muchas canciones, hacer calados, bailar bailes tradicionales canarios y hacer cuentas mentalmente más rápido que con una calculadora. Sabía escuchar y ser paciente, y aceptar las embestidas del camino con humor y brillo en la mirada. Sabía oraciones y rezos. Sabía dar. Darse. No he conocido a nadie más generoso que ella.

Yeya es fuerza. Cambio. Lucha. Sacrificio y voluntad. Yeya es "mi Chata" para "su Juli".

Yeya es lluvia intensa que agradece el campo.

Y que recordaré siempre de la mano amante de mi abuelo.


Te quiero, abuela. Adiós, Yeyita.

lunes, 20 de junio de 2016

Tres meses y veintidós días. Familia y educación. Comparación programas electorales.

10 de junio de 2016

            Helia tiene tres meses y veintidós días. Sonríe a menudo; sobre todo, si quien la mira es su hermana. Levanta el cuello con fuerza. Aún no se mantiene sentada y se agota rápidamente si la tumbo boca abajo.

            Helia me regala horas seguidas de sueño profundo y nocturno. En compensación, me reclama con frecuencia durante el día. Sólo mi pecho es su alimento. Mama con desesperación pocos minutos. Descansa. Y otra vez. Y otra vez. Y otra vez.

            Terminará muy pronto esta dependencia absoluta, amor primitivo y puro, de mi cuerpo, de mí entera. Ese “sólo yo” fue trascendental cuando nació Nerea. Y vuelve a serlo ahora. Aparentemente egoísta, egocéntrico y ególatra, este “sólo yo”, intrínsecamente generoso, valiente y desinteresado me colma, me hace grande, importante y necesaria.

20 de junio de 2016

            Hace diez días, Helia tenía tres meses y veintidós días y yo, sumergida en ese mar en calma de dedicación plena, me habría tenido que incorporar al trabajo. Las dieciséis semanas de permiso se esfumaron. Ahora disfruto, desde la seguridad y la consecuente libertad de mi puesto de trabajo, de la acumulación del permiso de lactancia, cuya finalización coincidirá felizmente con el mes de vacaciones inamovibles de los docentes: agosto.

Pero casi ninguna mamá trabajadora es así de afortunada. La mayoría debe dejar en manos de otros el cuidado de sus bebés de tres meses y veintidós días. Y se normaliza. Y las que lo hicieron ayer con dolor lo transforman en un “no fue para tanto” a las que deben hacerlo hoy. Y los que no lo han  hecho tratan de convencer con un “todos los demás lo hacen”.

La mayoría debe dejar en manos de otros la crianza y la educación de sus hijos. Y se normaliza. Pero la triste realidad educativa nos escandaliza y nos preocupa. Y en España seguimos sin conectar las políticas familiares con las educativas. Un vistazo a Suecia o Finlandia nos sacudiría con un tortazo.

Familia y educación. Ahí he puesto el foco en la lectura de los programas de los partidos con mayor representación parlamentaria: PP, PSOE, C’S y Podemos. No me he llevado sorpresas. Mucha generalidad, palabras biensonantes y poca concreción en las propuestas. Ahí va un resumen (perdonen el formato cutre de la tabla). En toda selección, hay subjetividad, pero he procurado no intoxicar el texto con opinión. Esta información podrá resultar útil el próximo domingo a personas que son  o serán padres. También a los que tienen cerca o estiman a personas que son o serán padres. Y, por supuesto, a todos aquellos a los que les importen los niños.


PP
PSOE
C’s
Podemos
Permisos de maternidad y paternidad
Ampliación duración del período de excedencia por cuidado de hijos en el caso de familias numerosas.
Permisos de maternidad y paternidad de duración adecuada. Progresiva equiparación.
Igualar permisos.
26 semanas en total.
8 semanas cada progenitor. Intransferible.
10 compartidas.
Igualar permiso de paternidad al de maternidad. Establecimiento de un calendario que aumente el actual permiso de paternidad hasta igualarlo con el de maternidad. Intransferible, 100% pagado y puesto protegido.
Lactancia
“Plan de apoyo a la maternidad” (Sin concreciones)
No menciona
No menciona
Ofrecer facilidades a las mujeres que deseen una lactancia prolongada.
Facilitar y garantizar el ejercicio de una lactancia más allá de los 4 meses de permiso.
Conciliación laboral
Garantizar el protagonismo de los padres en la educación de sus hijos.
Racionalización de horarios.
Excedencias con reserva de puesto.
Facilitación de horarios según necesidades de los padres.
Racionalización de horarios.
Fomento de actividades extraescolares en horarios no lectivos.
Jornada laboral más compacta y flexible.
Horario GMT.
Flexibilización jornada laboral.
Adaptaremos el calendario escolar de festivos y la jornada escolar al calendario laboral. 2 meses de vacaciones.
Ajuste de horarios de apertura de escuelas infantiles al horario laboral de los padres.
Adecuación de horarios laborales para el cuidado de dependientes.
Jornadas laborales cortas a tiempo completo.
Adaptación entre los horarios laborales  y escolares.
Educación Infantil (de 0 a 3)
No menciona.
Gratuidad progresiva.
Acceso universal.
Aumento de plazas públicas y concertadas.
Pública y gratuita.
Pacto educativo
Derogación LOMCE
No
No
Escuela laica
No
Sí.
Educación para la ciudadanía.
No.
Sí.
Docentes
Libro blanco: código deontológico del docente.
Carrera profesional docente.
Prácticas docentes remuneradas durante 2 años.
Estatuto del personal docente.
Sistema de acceso a la docencia similar al MIR.
MIR docente.
Se dará a los centros mayor capacidad para seleccionar y conservar a los mejores profesionales.
Estatuto docente. Hay que basar las carreras profesionales de los educadores en los resultados para acabar con la desmotivación laboral.
Nuevo sistema de acceso a la función pública docente.
Plantillas más estables.
Reducción de horarios de docencia directa para investigación y reflexión de la práctica docente.
Lenguas
Formación en idiomas, innovación y emprendimiento.
Construcción de un modelo común para el aprendizaje de idiomas.
Educación bilingüe y trilingüe.
Plan de aprendizaje integrado de lenguas extranjeras.
Atención a la diversidad
Pruebas de detección precoz de dificultades.
Educación inclusiva.
Progresivo descenso de la ratio.
Escuela inclusiva.
Más plazas para profesores de apoyo en el aula.
Tutores personalizados para el seguimiento y detección de capacidades y dificultades.
No a la repetición de curso.
Plan nacional de educación inclusiva.
Disminución de la ratio.
Centros concertados
No menciona.
No menciona.
Educación verdaderamente gratuita, sin tasas ni tarifas encubiertas en colegios públicos y concertados.
La oferta de plazas escolares seguirá financiándose con recursos públicos sólo en los casos en que sea necesario (por insuficiencia de la oferta en la red pública).







 Como suele decir Ana Pastor: "Estos son los datos, suyas serán las conclusiones."

Aquí dejo también los enlaces a los cuatro programas electorales, por si se quiere contrastar o profundizar:


miércoles, 11 de mayo de 2016

Quisiera pagar más impuestos II. Sanidad.

Di a luz a mi segunda hija de pie, con las manos apoyadas en una cama de parto. La matrona, agachada detrás de mí, “lo estás haciendo muy bien”. Yo pedía ayuda cuando el dolor me daba tregua y recuperaba mi voz; cuando no, mis sonidos se volvían desconocidos, viscerales, animales. Del dolor más intenso, al alivio. Del alivio, al miedo. Helia nació con dificultades para respirar. Parto muy rápido, quizás. Actuaron en segundos. La reanimaron. Unas horas en la UCI. Poco después, calma, pecho y felicidad.

            Cuánto se ha recorrido para que en un hospital público se pueda dar a luz de esta forma. Cuánto habrán luchado los trabajadores, especialmente las matronas, que se merecen mil y un homenajes por la labor de atención y educación que realizan desde cada centro de salud. Es que se nota. Se nota que han ganado guerras.

            Para la fase de dilatación, hay una sala común con seis o siete camas separadas con biombos y un baño con ducha. Tuve suerte aquella noche. Estábamos solos. Después de veinticuatro horas de contracciones irregulares en casa, fuimos a urgencias. Seis centímetros de dilatación. Yo, tranquila, respirando como me habían enseñado, le contesté a la matrona que quería continuar sin epidural. Mientras me hacían el registro, leyeron mi plan de parto. Cuando tuve a mi primera hija, lo redacté yo. Esta vez, sólo tuve que completar el documento que ha elaborado el servicio canario de la salud para que las embarazadas decidamos qué tipo de parto queremos y, lo más importante, se respete por parte de los profesionales si todo se desarrolla con normalidad.

            La bolsa se rompió y comenzaron unas contracciones intensísimas. La matrona me llevó hasta la ducha para limpiarme y aliviar ligeramente el dolor. Empecé a sentir ganas de empujar mientras me ayudaban a secarme.

-         Esto ya está.- dijo la matrona tras hacerme un tacto.

Yo estaba tumbada en la cama y la contracción me empujó a bajarme, a doblarme, a dar vueltas y buscar la posición.

Sumamente respetuoso y natural, en un entorno médicamente seguro. Así fue mi segundo parto.

Se ha andado mucho. Pero el camino es largo. En la visita que organiza el Hospital Universitario de Canarias para embarazadas, la matrona encargada del “tour” explica que esos paritorios no se idearon para el uso que actualmente le están dando. Para empezar, son feos. Con todo lo necesario, pero feos. Suelos oscuros, paredes viejas, sin luz natural, no hay baño dentro para la parturienta, los acompañantes deben entrar y salir por la zona de trabajo “trasero” del personal para no invadir el espacio de otros paritorios… Sólo se pasa a esa habitación cuando el bebé está a punto de nacer. Mientras, la fase de dilatación (en la que se debería estar tranquila, cómoda, concentrada para soportar el dolor…) se ha de pasar con más gente. No es sólo una cuestión estética. No exijo que los paritorios sean diseñados por un arquitecto interiorista de prestigio. Pero sí que se modifiquen para responder a las necesidades laborales actuales. Un aspecto más a mejorar, casi sin importancia, si lo comparamos con otras urgencias en la sanidad pública.

Obviamente, el entorno no es el adecuado si imaginamos un parto natural ideal. Sin embargo, con esos medios y esas infraestructuras, el personal sanitario que allí trabaja se esfuerza por devolver la lógica y necesaria naturalidad a los partos fisiológicos y a lo que viene después: ya el bebé permanece siempre –si todo es normal- con la madre. Siempre. Incluso durante la intervención del pediatra. Fomentan el contacto piel con piel y la lactancia natural desde el paritorio. Ya en planta, incluso cuentan con una asesora en lactancia que ayuda a las mamás y así garantizar un comienzo exitoso. “Nido”, como tal, está por desaparecer.

Me emociono al recordar a las personas que nos atendieron aquel 19 de febrero. Matrona, residente, auxiliar, enfermera y pediatra. Nos trataron con ternura, amabilidad y respeto, mientras realizaban impecablemente su trabajo. La matrona y la residente, fuera de sus turnos de trabajo, se preocuparon por mi niña y nos visitaron en planta. Fue un gesto extraordinario. Mil gracias.  

Ojalá la Administración hubiera acompañado a los profesionales sanitarios en este y otros aspectos. Para empezar, mejorando sus condiciones laborales (mejores horarios y sueldos, y más contrataciones), pasando por  reformar las infraestructuras sanitarias para facilitarles su labor, y contribuyendo así a que los usuarios de la sanidad pública se sientan mejor atendidos.

Ahora que sabemos con precisión dónde está Panamá, reitero aún más la afirmación: quisiera pagar más impuestos. Que todos pagásemos más impuestos que alimenten y hagan crecer los derechos más esenciales de cualquier persona.



martes, 5 de abril de 2016

Quisiera pagar más impuestos

Hasta dónde tiene que llegar el Estado. Hasta dónde quieres Tú que llegue el Estado. Pregúntate eso. Después, averigua hasta dónde quiere cada partido político que llegue el Estado. Entonces, vota.

            Se le llenaba la boca a Rajoy aireando su presunto orgullo por los sistemas sanitario y educativo de nuestro país, en el Salvados del domingo pasado. Me pregunto cuántas veces habrá acudido él a las urgencias de un hospital público. Apuesto a que pocas veces, a no ser que haya sido algo muy grave… -curiosamente, en “lo grave”, la sanidad privada deriva al paciente a la pública. Cosas de la rentabilidad, será-. Aunque, honestamente, no lo sé. Tampoco conozco la naturaleza del centro educativo donde estudia su hijo, pero me aventuro a dudar de que sea pública.

            En esa tesitura, señor Rajoy, ¿de qué exactamente se siente usted orgulloso cuando habla de la sanidad y la educación en España? No entiendo. Se referirá a esa “libertad” para elegir dónde quieres curarte o estudiar dependiente de tu bolsillo. Simplificando: liberalismo. Esencia ideológica de Partido Popular o Ciudadanos. Volviendo a simplificar: Papá/Mamá Estado llega hasta “aquí”. El resto, lo pagas tú. Si puedes. Menos impuestos, claro. Por consiguiente (¡Ay, Felipe!), menos derechos, denominados por algunos como servicios. Visión simplificada, reitero, y hasta donde mi capacidad intelectual y mi incultura me permiten llegar. Que sólo soy maestra de primaria.

            Ése no es mi modelo de Estado. Yo quisiera pagar más impuestos. Quisiera que todos pagáramos más impuestos, en función de lo que ganásemos. Eso me gustaría, por ejemplo, si se construyeran con mi dinero (con nuestro dinero) colegios de verdad y no de planchas y cartón piedra. O si se reformaran centros de salud y hospitales públicos sin que se triplicara el presupuesto inicial a medio camino y no se pudiera finalizar las obras.

            Sentirse orgulloso de algo implica luchar por conservarlo, y mejorarlo.

            Yo me siento, desde mi más profunda cursilería de ideología simplista de izquierdas, orgullosa de lo público. Creo y quiero creer en el topicazo: lo público es mejor; precisamente por ese carácter de servir –de dar servicio y de utilidad- como derecho fundamental de cualquier persona, tenga el dinero que tenga. Entre otras muchas cosas, creo firmemente en que, como empleada pública, desarrollo mejor mi trabajo que como empleada privada. Que mi hija se forma mejor como ciudadana en un centro público que en uno privado. Que mi familia y yo vamos a estar mejor atendidos en un sistema sanitario público que en uno privado. Innumerables razones me conducen a tales afirmaciones. Sólo una, por ilustrar: en el sistema público, eres un ciudadano con derechos. En el sistema privado, eres un cliente.


            Cuando escucho lamentos sobre las interminables listas de espera o el estado de desbordamiento de las urgencias en los hospitales; cuando leo quejas sobre los mecanismos de selección del alumnado de los centros concertados; cuando se conversa con rabia sobre los diferentes importes que se pagan por los servicios de acogida temprana o permanencia en distintos centros públicos de la misma ciudad…; me pregunto si esas voces en guerra son realmente conscientes del valor de un voto. 

jueves, 19 de febrero de 2015

PERIODISMO DE CALIDAD Y PODEMOS

Estaba viendo Telecinco esta mañana y he sentido la necesidad imperiosa de apagar el televisor. Me produjo esa clase de asco que remueve entrañas y desgarra. Abruma la sutileza con la que juegan con los espacios en televisión: a la izquierda de Ana Rosa, boquiabiertos y descolocados; a la derecha, les faltó darle el Pulitzer al reportero de la cara tapada, por si había represalias y a los estudiantes se les ocurría predicar con ejemplos etarras o bolivarianos -uso estos calificativos como los suele usar Eduardo Inda: a lo loco-.

Resulta que “de incógnito”, entraron en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y mostraron algunas clases y pasillos. Panorama desolador y de ideología única (de izquierdas), aseguraban algunos tertulianos echándose las manos a la cabeza. Se fuma tabaco: Podemos regala los cigarros y los mecheros. Se fuman porros (o cigarrillos de marihuana, como dijeron con cursilería en ese ejercicio de pseudoperiodismo que sin sonrojarse llamaron reportaje): Podemos es el camello. Hay pintadas antisistema: Podemos lava los cerebros de jóvenes inocentes para que se conviertan al anticapitalismo.

Según nos revela el magnífico documento informativo, allí se adoctrina porque para aprobar las asignaturas de los líderes de Podemos hay que comprar y estudiar sus libros. Bravo por ellos. ¿Periodismo se estudia en la Universidad, no? No sé cuántos libros escritos por profesores tuve que leer en mis años universitarios. Ahora me estoy planteando que posiblemente aquel profesor de Historia de la Lengua quiso adoctrinarme mediante la lectura de su libro en el que desarrollaba la estúpida idea de que el español tenía su origen en el latín. Qué cabrón. Cómo nos engañan, salvando las distancias.

No he estudiado en Madrid, ni ciencias políticas. Pero recuerdo mil y un comentarios políticos en medio de clases de literatura del siglo XIX, de morfosintaxis, o de sociología de la educación. De profesores y de alumnos, of course –es que es venirme a la mente José María y se me despierta la tejana que llevo dentro-. Gobernaba Aznar en uno de aquellos comentarios que hizo un profesor asegurando que lo del PP era un auténtico misterio porque “nadie” les votaba, pero siempre ganaban. ¡¿Que lo lleven preso?!

Comentarios ofensivos o, como mínimo, burlones, han llenado los programas de “tertulia política” estas semanas. Pablo Iglesias tiene un inglés patético, “bueno, el que se enseña en España” -cito literalmente a Pilar García de la Granja-; Errejón es un becario corrupto; Teresa Rodríguez hace nudismo (signo evidente de que es una antisistema que dinamitará la democracia); Juan Torres (economista que colaboró en el proyecto económico) es sospechosamente respetuoso y educado –esto lo afirmo yo, que también sé echar leña al fuego-; Monedero cobra mucho para declarar ser un perroflauta. Y penosos etcéteras infinitos.

Pablo Iglesias se ha hartado de explicar que en Podemos quieren contar con expertos en cada uno de los temas (expertos en economía, expertos en educación, expertos en sanidad…) antes de definir y establecer su Programa; precisamente por evitar esa extraña capacidad –o súperpoder- de los políticos para servir para todo, como ser hoy portavoz del grupo popular en el Congreso y mañana ministro de sanidad siendo licenciado en filología románica y derecho (lo que se dice un experto en sanidad, en toda regla), por ejemplo. Así que al señor Iglesias, que ha declarado sin pudor no ser un experto en economía, lo crucifican con dardos porque en su gira por Estados Unidos confundió no sé qué organismo con no sé qué otro.

Con honestidad, pensé que lo darle voz y sus minutos de pena a la alcaldesa del PP que aseguró haber suspendido la asignatura de Pablo Iglesias “por llevar perlitas” –y que después rectificó: “fue sólo una vez, y posiblemente no tenía el conocimiento suficiente para aprobar”-, era el techo de la desvergüenza, del antiperiodismo, de lo absurdo.

Lo pienso fríamente y me estremezco. Horas y horas dedicadas en los medios de comunicación para desacreditar a un partido emergente sobre el que cada individuo debería poder decidir libremente si está a favor o en contra, a través de informaciones plurales, pero serias, con rigor y de calidad. Este juego sucio que llueve sobre Podemos invita a sospechar que hay algo en este sistema que algunos no quieren que se quebrante.

Pero mientras, lo de Bankia, o lo de Gürtel, o lo de Nóos, son una gilipollez que nada tiene que ver con nuestra miseria.

Pero mientras, el parlamento vota unánimamente por imponer el ajedrez en los centros educativos… Atención, amigos. No votaron unánimamente por contratar a más profesores, o por garantizar una preparación adecuada a los futuros docentes en las facultades, o por incrementar el gasto en Educación. No. Votaron UNÁNIMAMENTE por enseñarles a los niños ajedrez…                  Voy a llorar.

Pero mientras, imputados, imputados, imputados, d..imputados, diputados, diputados.

Pero mientras, desahucios y niños con hambre. Sanidad y Educación de copago. Autónomos ahogados…



-Ahora conviene pedir disculpas por la demagogia y populismo (palabrotas de moda que se relacionan siempre con Podemos) derrochados en estos últimos párrafos-


Continúo: …Pero lo importante, lo verdaderamente importante, es que para entrar en la biblioteca de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, hay que pasar por un pasillo en el que los estudiantes, animados por Podemos, fuman porros.


domingo, 9 de noviembre de 2014

¡ABRAPALABRA!

Ahora que tiene tres años y pico, Nerea juega con el lenguaje todo el tiempo. Ha descubierto las palabras “feas” y se autocorrige o sanciona a los demás cuando aparecen. Prefijos y sufijos bailan para modificar las palabras gastadas y que resulten simpáticas, saltonas. Y a los verbos, ¡norma!: queriba y comiba. Mi “yo” filólogo se regocija. Disfruto escuchándola.

Utilizando magia, nos convertíbamos en ranas, tigres y perros. ABRACADABRA, empezaba yo… Hasta que mi pequeña saltarina, con ese carácter que tiene -impetuoso, impaciente, expresivo, entrecejo arrugado- se negó en rotundo. Es ABRAPALABRA, Mami.

Y Mami se acuerda de Cortázar.


Abrapalabra…Titularé, si algún día lo escribo, mi primer libro así. 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Diez años atrás

Lo habitual. Quinta planta de la biblioteca. Folios llenos de apuntes, tachones y referencias. Un libro abierto por una página sin numerar aparece de repente para devolverme la consciencia de dónde estoy, de qué hora es. Las manos de Jesús lo sostienen. Me sonríe y se marcha. Me hundo en el poema y allí me quedo, durante horas.

Aún hoy, mi lectura más recurrente.

Cuando nos conocimos, no teníamos ni idea de que descubriríamos poco tiempo después un hermano en el otro. Con la paciencia y la dulzura de un buen maestro de escuela, me empujó a crecer en aquel otoño ocre (sentencio cursimente, que sabes que me encanta).

Hace justo diez años compartimos la vida entre Turín y Vercelli, junto a Mariquilla (otra hermana que no habíamos conocido hasta entonces), y Maury, Lucia, Emilie, Bea, Anna, Rocca, Silvia, Vale..., personas extraordinarias que aparecieron en golpes de suerte en las antípodas de lo posible, que nos acogieron, nos ayudaron, nos enseñaron, nos acompañaron. (¿Cuándo podremos reencontrarnos, ragazzi?)

Imposible medir cuánto cambié, cuánto aprendí, cuánto gané. Qué curioso. Una de las experiencias más importantes en mi vida, mi ERASMUS, costó al Estado sólo mil euros.

Supongo que lo ven claro. Estos universitarios de ahora ya tendrán que salir de España para buscarse el guiso cuando terminen de estudiar. ¿Para qué vamos a ayudarlos a irse antes? Afortunadamente han dado un paso atrás. No sé por cuánto tiempo.


No más recortes en oportunidades, por favor.